sábado, 9 de marzo de 2019

Carta a Valeriano Jara



Querido tío:

Me gustaría escribirte esta carta con la dirección de la calle de Las Huertas en Móstoles, que supongo que era donde vivías cuando decidiste como el hombre de bien que eras, que tenías que ser solidario con tus paisanos y luchar contra la injusticia en aquel Móstoles de terratenientes y explotadores. No puedo enviártela a esa dirección, desde correos me la devolverían con una anotación en el sobre que dijera: “Desconocido en esa dirección.” Tampoco puedo enviártela a la calle de Fuencarral nº 102 de Madrid, que fue donde viviste después de que os obligaran a abandonar el pueblo en el mes de Octubre de 1936 porque los fascistas golpistas estaban a punto de tomar el lugar donde habías nacido. Si no te envío esta carta allí es porque sé que volviste a tú casa confiado y tranquilo cuando las tropas de Franco entraron en Madrid, (sé que lloraste por ello) porque nada tenias que temer. Así lo había proclamado a los cuatro vientos el que dos meses y pico después fue tu asesino: “Nada tiene que temer aquel que no tenga las manos manchadas de sangre”. Te engañó querido tío, os engañó a todos. Que te voy a contar a ti, tú ya lo sabes, lo plasmaste en aquel papelito carcelario, que guardo como el más preciado de mis tesoros, y que con el título de FECHAS INOLVIDABLES que en forma de diario anotabas, una con error perfectamente entendible. De vez en cuando lo saco de la cajita donde lo guardo y lo leo, se me hace un nudo en la garganta, pero lo leo y te imagino en aquella celda de la tercera galería de Porlier sabiendo que era lo último que ibas a escribir en tu vida, pero con valor y determinación, y haciendo ver a la historia la infamia que se cometía con tu muerte. Escribiste, ya lo sabes: “24 DE JUNIO A FUSILAR A UN INOCENTE”.




Cuando llegue a tu memoria esta carta verás que por fin he encontrado una dirección a la que enviártela. Te la envío a la inmortalidad con forma de árbol y placa metálica. En unos días y gracias al esfuerzo de personas que  llevan años luchando, muchos años, (creo que tú los conoces por que los has visto, en la organización del homenaje en la Tapia del Cementerio del Este, que todos los años por Abril se hace en tu recuerdo) se inaugurará a pocos metros de donde te asesinaron un Memorial que lleva tú nombre y el 2936 personas más. Verás que bonito y merecedor de vuestra memoria es. Por fin cuando se inaugure podremos poner las manos sobre tu nombre y decir con orgullo: “Aquí está el tío Valeriano, aquel al que le quitaron la vida por defender la libertad y la justicia para los demás”.
Ah…, por si ves cierto revuelo por el cementerio de familiares de fusilados, quiero que sepas que es que nos han vuelto a engañar. Durante mucho años nos han contado que tus huesos una vez que te sacaron de la sepultura de “caridad” donde te enterraron, aunque algún tiempo después, y sin contar con nadie, los incineraron en Carabanchel. Pues parece ser que pueda ser que no, que no se convirtieron en ceniza en Carabanchel, que siguen en un ignominioso agujero en el cementerio. Ya veremos en que acaba todo esto. Aunque respeto lo que puedan pensar los demás, a mi no me preocupa donde estén los tuyos, como dice un amigo mío, y estoy de acuerdo con él, tú ya no eres ni carne ni huesos, tú eres memoria de la buena, de la que hay que luchar por mantener siempre.
De la familia a la que tú conociste, ya no queda nadie, aunque eso lo sabes tú igual que yo puesto que te los encontrarás por ahí. Los que quedamos con tu apellido, ahí andamos luchando en la vida que nos ha tocado vivir, que no creas que es un jardín de rosas. El rico sigue oprimiendo al pobre. La iglesia, sí aquella que tú conociste, sigue dando por el c…. El gobierno al servicio del capitalismo más duro. La monarquía que vosotros democráticamente convertisteis en República, sigue como cabeza de Estado, solo que en vez de un rey, tenemos dos. Franco que se murió de viejo en una cama de hospital, cuarenta y cuatro años después sigue presente en espíritu en toda la política española. En fin ya ves que tenemos donde entretenernos.
Podía llenar cien folios contándote cosas, pero tengo que terminar y no extenderme, porqué espero que muchos familiares de tus compañeros hagan lo mismo que yo, escribir una carta como ésta para que el artista que hace el Memorial las guarde en el tronco de los robles que compondrán el monumento y las haga inmortales como vosotros, y si técnicamente no se puede guardar en el troco, se guardará en “la nube” en Internet, ya sé que tú no sabes lo que es, yo casi tampoco, pero lo que es seguro que la podrán leer desde cualquier parte del mundo.
Tú no me conociste, nací quince años después de que a ti te asesinarán. Soy hijo de Baldomero y de Ascensión. Te escribo desde el pueblo que está al otro lado del puente de piedra del Guadarrama, tú ya me entiendes, el día 8 de Marzo de 2019. Pasaré a verte a menudo.
Un beso.
Isidro.
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Valeriano Jara López nació en Móstoles el día 15-XII-1906. De profesión: Panadero. Asesinado por fusilamiento en la tapia del cementerio del Este de Madrid el día 24-VI-1939. Hijo de Braulio Jara Gamallo y Agustina López Domínguez. Segundo de siete hijos nacidos del matrimonio. Andrés muerto por enfermedad antes de la guerra. Los otros seis muertos o represaliados por el régimen franquista: Natividad, exiliada en Francia, Valeriano, fusilado en 1939, Máximo, muerto en Valencia a consecuencia de las heridas sufridas en la batalla de Nules, Baldomero, herido en la defensa de Madrid y condenado durante tres años en un batallón “disciplinario” de trabajo. Ignacio, alistado en la quinta del chupete, detenido en 1947 y condenado a cinco años por ¿pertenencia al PCE, y guerrilleros del llano? Pedro, detenido y condenado por rebeldía, encarcelado y deportado a África.

sábado, 18 de abril de 2009

¡Gracias!

Amigas y amigos:
Después del 28 de marzo, del 70 aniversario del inicio de la ocupación de Madrid por las tropas franquistas que terminó por convertir a España en un gigantesco campo de concentración, donde los poderosos encerraron, fusilaron, torturaron, vejaron y expoliaron a quienes consideraron sus súbditos, sus esclavos y la carne de cañón de sus ambiciones, teníamos en deuda aún agradeceros vuestro apoyo y participación, así como compartir el orgullo de la sencillez y sinceridad de nuestro compromiso.
Por desgracia, mientras recordamos juntos los crímenes impunes que descabezaron a nuestras familias y el progreso en libertad de un pueblo envidiable, hemos tenido que convivir con el presente más cruel, el que acaba de golpe y sin aviso con la vida de las víctimas supervivientes, de quienes portaban el legado del sufrimiento y el perdón y ya no esperaban ni las gracias por haber resistido a tanta barbarie, pero si un lugar donde llevar unas flores frescas a los suyos.
No tienen “carta de capilla”, pero gracias a ellas y a ellos, podemos sentirnos orgullosos de nuestros familiares y amigos e implacables con quienes, desde las instituciones denominadas democráticas, nos niegan la historia, la dignidad, la memoria y la justicia.
Esas madres, padres, tíos, abuelos…compartirán siempre nuestro recuerdo y agradecimiento junto con todos los represaliados por defender la libertad, el futuro y la razón del ser humano.
No queremos dejar de agradecer la entrega, la amistad y las ideas de quienes os habéis implicado de corazón en esta tarea. Siempre nos queda la sensación de no haber podido estirar el tiempo para estrechar más los abrazos. El consuelo, aunque poco optimista, es el de siempre: la lucha es larga y nos veremos de nuevo.
Gracias a los que vinisteis de lejos en los tiempos que corren, a los que estabais cerca y aún así acudisteis. A todos los que no dudasteis en prestar vuestra mañana soleada de sábado para arrancarnos de cuajo la emoción y llevarla por aire, mar y prensa hasta la tertulia infinita de nuestros entrañables republicanos asesinados.
No queremos citar vuestros nombres porque hace ya tiempo son también nuestros. Pero sí desearos salud y coincidencia. ¡Aquí seguiremos, compañeros!¡Hasta la próxima!

viernes, 3 de abril de 2009

El "¡No quiero!" de Paquita Martín en el homenaje


No quiero
que los besos se paguen
ni la sangre se venda
ni se compre la brisa
ni se alquile el aliento.
No quiero
que el trigo se queme y el pan se escatime.
No quiero
que haya frío en las casas,
que haya miedo en las calles,
que haya rabia en los ojos.
No quiero
que en los labios se encierren mentiras,
que en las arcas se encierren millones,
que en la cárcel se encierre a los buenos.

No quiero
que el labriego trabaje sin agua
que el marino navegue sin brújula,
que en la fábrica no haya azucenas,
que en la mina no vean la aurora,
que en la escuela no ría el maestro.
No quiero
que las madres no tengan perfumes,
que las mozas no tengan amores,
que los padres no tengan tabaco,
que a los niños les pongan los Reyes
camisetas de punto y cuadernos.

No quiero
que la tierra se parta en porciones,
que en el mar se establezcan dominios,
que en el aire se agiten banderas
que en los trajes se pongan señales.
No quiero
que mi hijo desfile,
que los hijos de madre desfilen
con fusil y con muerte en el hombro;
que jamás se disparen fusiles
que jamás se fabriquen fusiles.
No quiero
que me manden Fulano y Mengano,
que me fisgue el vecino de enfrente,
que me pongan carteles y sellos
que decreten lo que es poesía.
No quiero amar en secreto,
llorar en secreto
cantar en secreto.
No quiero que me tapen la boca
cuando digo...NO QUIERO.


Angela Figuera Aymerich (1902-1984)

jueves, 2 de abril de 2009

Un vídeo en cuatro partes (T. Montero)







martes, 31 de marzo de 2009

Comunicado de las asociaciones y colectivos memorialistas de Madrid (CMHDM) leído por Miguel Pastrana

Salud, compañeros y compañeras, amigos y amigas.

La Coordinadora para la Memoria Histórica y Democrática de Madrid se adhiere lealmente a este Homenaje a las víctimas de la Represión franquista que hoy, aquí en Madrid, comenzó hace 70 años.

Recojo en esta pequeña intervención palabras de compañeros y compañeras de la Coordinadora que hoy no pueden estar aquí pero sí en los actos igualmente de Memoria republicana, de Memoria unitaria, que también hoy tienen lugar en Alicante.

Los ciudadanos debemos recordar, honrar y homenajear a aquéllos que en muchos casos con sus vidas, en otros con el Exilio y en la mayoría con el olvido, defendieron la legitimidad de la decisión, emanada de las urnas, de mantener un modelo de sociedad abierta, plural y con una realidad plurinacional diversa. Una sociedad que apostó por los avances sociales, por un modelo educativo de vanguardia y por mirar al futuro desde la Igualdad entre hombres y mujeres.

Homenajes como este ponen de manifiesto el valor, el arrojo y el compromiso de los ciudadanos, por encima de partidismos y territorialismos, en la defensa de los valores universales de la Libertad y la Justicia. Y ponen en primer plano la defensa de los Derechos Humanos y los Derechos de los más desfavorecidos frente a quienes promueven el individualismo y la anestesia de la Memoria Colectiva.

Actos como este de aquí hoy con vosotros y vosotras, compañeros y compañeras, amigos y amigas, son actos necesarios. Porque la Memoria Histórica, la Memoria republicana, la Memoria de la Dignidad –pues de eso se trata- es siempre una Memoria en presente y hacia el futuro.

Memoria necesaria, sí. Y necesarias Verdad, Justicia y Reparación plenas; integrales.
Necesarios un Centro de la Memoria, un Memorial por las víctimas en este cementerio, una Oficina Pública de Atención a todo lo referente con la Represión en Madrid, el cambio de la toponimia de calles y lugares, entre ellos este cementerio que fue, y debe volver a ser, el Cementerio del Este. Su nombre fundacional. Y laico.

Necesaria la digitalización y el acceso a toda la documentación sobre la Dictadura y la Represión, e incluir en los libros de texto la Historia ocultada por el franquismo.

Necesarias, en fin, la plana anulación jurídica de todas las sentencias y la firme Condena legal, parlamentaria, democrática, del régimen franquista.

(Voy terminando)

En actos como este siempre acuden a mi cabeza las proféticas palabras de D. Antonio Machado en Barcelona, apenas un par de días antes de la entrada de los franquistas en la ciudad: “Para los estrategas, para los políticos, para los historiadores, todo está claro: hemos perdido la Guerra. Pero humanamente, no estoy tan seguro… quizá la hemos ganado” ¡Cuánta sabiduría y visión de porvenir, qué magnífica lección de futuro la de aquel hombre viejo y enfermo en un momento en que todo parecía perdido para siempre con el avance imparable del fascismo sobre España y el mundo! ¡Cuánta razón! Y esa razón –no lo dudéis- fue gracias al supremo sacrificio de miles, y centenares de miles, y millones de personas como estas cuyas fotos, en el mejor de los casos, contemplamos hoy en esta tapia del Cementerio del Este. Honor a ellos y ellas. Encuentros como el de hoy refrendan su victoria humana, moral, histórica. Pero es necesario lo sea también jurídica. De Ley. De RESTITUCIÓN.

Nada más, amigos y amigas. Gracias por vuestra atención.

¡VIVA LA DIGNIDAD! ¡VIVA LA REPÚBLICA!

Fotomontaje (Álvaro)

lunes, 30 de marzo de 2009