viernes, 6 de marzo de 2009

A mi padre

Viví veinticinco años creyendo habías muerto de pulmonía, toda la familia me ocultó la realidad hasta que una persona tuvo la feliz idea de abrirme los ojos. Lo pasé muy mal, no sé lo que sentí en esos momentos pero cerré los ojos y no hice nada, prefería seguir como hasta entonces, hasta que ya de mayor y por mediación de tu nieta, hemos movido papeles para saber algo de ti.
He preguntado a toda la familia y recabada toda la información y con los documentos recibidos, te he colocado en el lugar apropiado.
No culpo a nadie por todas las mentiras que me dijeron, pues pienso todo lo hicieron por mi bien, para que no me criara en el rencor y en el odio. Y lo consiguieron.
Me hubiera gustado mucho conocerte y haberte tenido a mi lado en momentos importantes de mi vida. Eché mucho de menos tu cariño y protección, aunque mamá lo hizo por los dos. Fue una gran madre, una mujer sufridora que jamas se le oyó una queja. No me separé de ella hasta su último suspiro. Os quiero a los dos y nunca os olvidaré.