martes, 17 de marzo de 2009

Nos acordamos de ti

Querido Pablo:

El pasado día 14, en las tapias del cementerio de Casas Viejas (Ávila), asistimos al levantamiento de una fosa donde los franquistas arrojaron en 1936 los cuerpos de siete republicanos fusilados, un niño entre ellos.
También supimos que unos compañeros habían conseguido retirar legalmente y amparados por la guardia civil (ironías de la historia) la placa a los caídos que deslucía la iglesia de Pedro Bernardo, cuyo cura, al parecer, la idolatraba más que al brazo incorrupto de nuestra bienamada Santa Teresa de Ávila. Cayó destrozada —la lápida—, a pesar de la reacción radical de algunos personajes.
Ya ves, así andan las cosas. Los tiempos han cambiado, pero siguen ahí, aunque, claro, a veces cambian de color, de chaqueta y hasta de traje (nuevo modelo llamado ahora “traje de gorra”, a 1.200 euros la pieza),
Naturalmente, nos acordamos de ti. Siempre nos hemos acordado de ti, y de tus hermanos — tíos nuestros también—, que murieron en el frente luchando por la libertad, por una España moderna, democrática y laica, por una República de trabajadores.
Fuiste testigo directo del terror. Lo sufriste en propia carne. Pero ¿sabes que a tu madre, Ascensión, también la amenazaron con “llevarla para adelante” si montaba un escándalo cuando fue a recoger tu cuerpo? ¿Sabes que en el barrio fusilaron a varios de tus amigos y que muchos otros permanecieron condenados a muerte y presos por muchos años?... ¿Sabes que a otro hermano le dieron una paliza de muerte? ¿Sabes que a tu otro hermano le dieron otra paliza por no levantar el brazo con el saludo nazi? ¿Sabes…, sabes…, sabes…? Hay tantas cosas…
Eres parte de un cuerpo de más de doscientos mil fusilados, eres parte de un enorme Genocidio gestado por unos ricachones y unos generales felones que —cómo lo ibas a saber— ya habían decretado, por ejemplo, que “serán pasados por las armas, en trámite de juicio sumarísimo (…) cuantos se opongan al triunfo del expresado Movimiento Salvador de España, fueren los que fueren los medios empleados a tan perverso fin.” (General Mola). O que “serán pasado por las armas, sin formación de causa, las directivas de las organizaciones marxistas o comunistas que en el pueblo existan y en el caso de no darse con tales directivas, serán ejecutados un número igual de afiliados, arbitrariamente elegidos” (bando militar del General Queipo de 24 de julio de 1936).
Echa un vistazo al auto de Garzón. (¡Qué zozobra les ha generado, por cierto!)
Y ello no se puede olvidar. Por lo que entendemos a tantos que, sin ánimo de venganza —en absoluto—, sienten que no se puede pasar página sin constatar que en España se haya hecho justicia frente a tanto terror.
Porque ahí continuaron con su dictadura filonazi, con detenciones, ilegalizaciones y torturas en una posguerra espeluznante donde al felón Francisco Franco no le temblaba la mano para firmar condenas de muerte mientras unos pocos se enriquecían con la miseria ajena y vendían España según los vientos que soplaban.
Nos acordamos mucho de ti. Nos acordamos de Mariano y de Paquito. Con mucho cariño. Siempre estuvisteis en casa, en la mesa, en el barrio, donde había una enorme complicidad solidaria, callada y activa en muchas ocasiones. No de todos: también hay que decirlo. Como recordamos también a Miguel Hernández, a Machado, a Grimau, a Ruano, a Juana Doña, a los del Proceso 1001, a los del 75, a los abogados de Atocha, a los obreros de Vitoria… ¡Son tantos!... ¡Y se engrandecen tanto con el tiempo! Pasáis a la HISTORIA con mayúscula, por la puerta grande, mientras observamos el incómodo sillón que ocupan en el basurero de la historia, con minúscula, aquellos que os detuvieron, os esquilmaron, os torturaron y os asesinaron.
Pero hoy, después de tanto tiempo, nos gustaría brindar. No queremos estar tristes, deseamos ser optimistas y brindar contigo. Queremos brindar por una España realmente nueva, en paz, sin corrupción, sin señoritingos ni meapilas estólidos y guerreros (que, por cierto, se van a quedar con las Vistillas por obra y gracia de Gallardón), por una España moderna, solidaria, culta, abierta y tolerante donde los estandartes de nuestra sociedad sean la democracia, la justicia social y el trabajo para todos.

Muchos besos.Todos tus sobrinos.
A Pablo Montón Siguenza